Pues yo pienso que debería estar completamente traducido. Cuando acepto las condiciones de algo, me gusta saber bien claro que es lo que tengo delante. Quizás tu sepas leer perfectamente inglés, hay mucha gente que no.
¿En serio? ¡Pero eso es absurdo! Diles a tus políticos que lo cambien.
Y... tiene su sentido... El idioma oficial es el castellano, y nadie tiene obligación de conocer otro idioma. Si tubieras que aprender chino para poder entender qué contrato estas aceptando, ¿qué dirías? Podrías simplemente decir "por las dudas yo no acepto nada". Pero muchas veces no estas en condiciones de decir eso. Supongamos que te ofrecen un buen trabajo, te cuentan que vas a ganar tanto dinero, que tendrás tantas vacaciones, etc. Y cuando "diste el sí" te ponen en frente un papel escrito en chino.
El objetivo de las leyes es proteger a los ciudadanos de situaciones como esa. Si el idioma oficial es el castellano, quien pretenda hacerte aceptar un contrato tiene que primero ponerlo por escrito, y tiene que ser legible para los argentinos, lo cual implica que quien quiera hacer un contrato tiene que tomarse la leve molestia de traducirlo.
En el caso de la GPL, a demás de ofrecerla en el idioma oficial de cada país, la traducción tiene la ventaja de poder adaptarla a la terminología y restricciones legales de cada lugar, reforzando su valor legal...
Porque en Argentina hay otra restricción: ningún contrato que vaya en contra de la ley es legal. O sea que por más que te hagan firmar un contrato que dice que te dan un mes de garantía por un producto, la garantía no puede ser menor de 6 meses porque es lo que dice la ley. Y si el contrato dice que no se hacen responsables por pérdidas etc. etc. como dicen las licencias de software, tampoco es válido.
Repito que me parece totalmente absurdo. Si ahora yo estampo en un papel "I'll give you one hundred euros tomorrow morning", lo firmamos ambos y tanto tú como yo sabemos lo que significa y estamos de acuerdo... ¿qué problema hay? ¿Por qué tiene que carecer ese compromiso de validez legal? Los idiomas oficiales son (y deben ser) una obligación para la Administración, pero un derecho para los ciudadanos.
Y créeme, no sé a qué te refieres con lo natural, pero en España un contrato en inglés es perfectamente válido, y no sé de nadie que se haya quejado.
Por otro lado, obligar a que un contrato sea redactado en todas las lenguas oficiales (por ejemplo, en euskara y en castellano) sería la mayor estupidez que se podría cometer, por la cantidad de confusiones y pleitos innecesarios que se provocarían. Algo que ya pasa con la redacción de las convocatorias de oposiciones y concursos públicos en territorios bilingües: muchas veces las dos versiones dicen cosas distintas acerca de (por ejemplo) los requisitos que se deben cumplir, la forma en que se presentará la documentación, o cómo se valorarán los méritos. Y ojo, ambas lenguas son igualmente oficiales, no podemos darle preferencia a una redacción sobre la otra. Tratándose de la Administración no queda más remedio que aceptar ese riesgo para respetar el derecho de los ciudadanos a elegir la lengua en la que quieren comunicarse con la propia Administración. Pero si hablamos de un acuerdo privado, no veo ningún motivo para imponer un idioma a los contratantes. Quizás se podría argumentar que de esta manera se posibilita la reclamación del cumplimiento de lo pactado en vía judicial, si no fuera porque hace siglos que se inventó la figura del traductor, y en los Juzgados la conocen a la perfección.
Re:Sobre tradicciones
(Puntos:1)( http://www.chimi.es/ )
Cuando acepto las condiciones de algo, me gusta saber bien claro que es lo que tengo delante. Quizás tu sepas leer perfectamente inglés, hay mucha gente que no.
Mientras tanto... I agree :)
Yo también tengo un blog con tonterias [chimi.es]
Re:Sobre tradicciones
(Puntos:1)( http://barrapunto.com/ )
Y... tiene su sentido... El idioma oficial es el castellano, y nadie tiene obligación de conocer otro idioma. Si tubieras que aprender chino para poder entender qué contrato estas aceptando, ¿qué dirías? Podrías simplemente decir "por las dudas yo no acepto nada". Pero muchas veces no estas en condiciones de decir eso. Supongamos que te ofrecen un buen trabajo, te cuentan que vas a ganar tanto dinero, que tendrás tantas vacaciones, etc. Y cuando "diste el sí" te ponen en frente un papel escrito en chino.
El objetivo de las leyes es proteger a los ciudadanos de situaciones como esa. Si el idioma oficial es el castellano, quien pretenda hacerte aceptar un contrato tiene que primero ponerlo por escrito, y tiene que ser legible para los argentinos, lo cual implica que quien quiera hacer un contrato tiene que tomarse la leve molestia de traducirlo.
En el caso de la GPL, a demás de ofrecerla en el idioma oficial de cada país, la traducción tiene la ventaja de poder adaptarla a la terminología y restricciones legales de cada lugar, reforzando su valor legal...
Porque en Argentina hay otra restricción: ningún contrato que vaya en contra de la ley es legal. O sea que por más que te hagan firmar un contrato que dice que te dan un mes de garantía por un producto, la garantía no puede ser menor de 6 meses porque es lo que dice la ley. Y si el contrato dice que no se hacen responsables por pérdidas etc. etc. como dicen las licencias de software, tampoco es válido.
Re:Sobre tradicciones
(Puntos:1)( http://www.ekinabokatuak.com/ | Última bitácora: Jueves, 22 Febrero de 2018, 07:45h )
Repito que me parece totalmente absurdo. Si ahora yo estampo en un papel "I'll give you one hundred euros tomorrow morning", lo firmamos ambos y tanto tú como yo sabemos lo que significa y estamos de acuerdo... ¿qué problema hay? ¿Por qué tiene que carecer ese compromiso de validez legal? Los idiomas oficiales son (y deben ser) una obligación para la Administración, pero un derecho para los ciudadanos.
Y créeme, no sé a qué te refieres con lo natural, pero en España un contrato en inglés es perfectamente válido, y no sé de nadie que se haya quejado.
Por otro lado, obligar a que un contrato sea redactado en todas las lenguas oficiales (por ejemplo, en euskara y en castellano) sería la mayor estupidez que se podría cometer, por la cantidad de confusiones y pleitos innecesarios que se provocarían. Algo que ya pasa con la redacción de las convocatorias de oposiciones y concursos públicos en territorios bilingües: muchas veces las dos versiones dicen cosas distintas acerca de (por ejemplo) los requisitos que se deben cumplir, la forma en que se presentará la documentación, o cómo se valorarán los méritos. Y ojo, ambas lenguas son igualmente oficiales, no podemos darle preferencia a una redacción sobre la otra. Tratándose de la Administración no queda más remedio que aceptar ese riesgo para respetar el derecho de los ciudadanos a elegir la lengua en la que quieren comunicarse con la propia Administración. Pero si hablamos de un acuerdo privado, no veo ningún motivo para imponer un idioma a los contratantes. Quizás se podría argumentar que de esta manera se posibilita la reclamación del cumplimiento de lo pactado en vía judicial, si no fuera porque hace siglos que se inventó la figura del traductor, y en los Juzgados la conocen a la perfección.
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